QUIEN ES DIOS?

No hay tema más importante que pueda ocupar la mente, que el estudio
de Dios y la relación del hombre con él.
I. LA EXISTENCIA DE DIOS
Hay muchos sistemas que tienen falsas enseñanzas o niegan la existencia
de Dios.
Teísmo: Este sistema reconoce que hay un dios pero niega que un dios
sustente la creación.
Ateísmo: Sin explicaciones, sostienen la teoría de un efecto sin una causa,
ellos sólo dicen que no hay Dios.
Escepticismo: Ellos sólo pueden decir que dudan que hay un dios,
especialmente un dios de revelación.
Agnosticismo: Esta escuela no niega a Dios, pero niega que Dios pueda ser
conocido.
Panteísmo: Todo es dios y dios es todo.
Triteísmo: Ellos enseñan que hay 3 dioses separados.
Dualismo: Ellos creen en 2 dioses: un dios que es bueno y un dios que es
malo, siendo ambos iguales.
Monoteísmo: Esta es la doctrina de un solo Dios. Esto creemos los
cristianos y también cree lo mismo el diablo (Santiago 2:19).
La Biblia no procura probar la existencia de Dios. El hecho de que hay un
Dios es asumido a través de las Escrituras. Antes de que algo llegara a ser,
Él era, “En el principio Dios”. El primer versículo de la Biblia comienza
asumiendo Su pre-existencia. “En el principio creó Dios los cielos y la
tierra.” La existencia de Dios es presentada como una declaración de un
hecho que no necesita pruebas. El hombre que dice que no hay Dios es
llamado un necio en Salmo 14:1. También necesitamos conectar este
versículo con Juan 1:1-5 donde claramente establece que Jesús estaba
también al principio de la creación con Dios, por lo tanto se confirma Su
eterna relación de Hijo con el Padre. El Espíritu Santo también tomó parte
en la creación. “El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”
(Génesis 1:2). El Trino Dios creó los cielos y la tierra.
De todos modos, aún aparte de la Biblia, hay certeras evidencias de la
existencia de Dios.
(1) La humanidad siempre ha creído en un ser universal.
(2) La creación demanda que haya un Creador. El universo no pudo
originarse sin una causa.
(3) El magnífico diseño que podemos ver en la creación, demanda un
infinito diseñador.
(4) Porque el bien y el mal existen por todo el mundo, debemos asumir
que hay una ley moral que divide el bien y el mal. Dado que hay
una ley moral, debe haber un dador de esa ley.
(5) Puesto que el hombre es un ser inteligente y moral, su creador debe
haber sido de mayor grado aún para tener la capacidad de crearlo.
II. LA NATURALEZA DE DIOS

A. Dios es Espíritu. Juan 4:24. Esto significa que Dios no tiene un cuerpo.
Él es invisible, de todos modos, Él puede revelarse al hombre en forma
visible. En la persona de Jesucristo, Dios vino a este mundo en un cuerpo
de carne. Juan 1:14-18; Colosenses 1:15; Hebreos 1:3.
B. Dios es Luz. “Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en Él.” I Juan 1:5.
C. Dios es Amor. “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es
amor.” I Juan 4:8.
D. Dios es fuego consumidor. “Porque nuestro Dios es fuego consumidor.”
Hebreos 12:29.
E. Dios odia. “Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma.”
Proverbios 6:16.
F. Dios oye. Los ojos del Señor están abiertos sobre nosotros, y Sus oídos
están abiertos ante nuestras oraciones. Salmos 91:15.
G. Dios es una persona. Nombres personales son usados en referencia a Él.
Éxodo 3:14; Mateo 11:25. Características personales le son
adjudicadas, tales como: (1) conocimiento, Isaías 55:9-10; (2)
emociones, Génesis 6:6; (3) voluntad, Josué 3: 10.
H. Dios es una Unidad. La Escritura claramente enseña que hay un solo
Dios. I Timoteo 2:5 (Lea este versículo.) La falsa enseñanza de que
hay varios dioses es contraria a la razón. Sólo puede haber un Ser
Supremo.
I. Dios es Trinidad. La Biblia enseña no sólo que hay un Dios, sino que
también hay 3 personas en la Deidad, – Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Esto es un misterio para la mente humana, pero aunque no pueda ser
entendido, puede ser creído porque la Palabra de Dios así lo dice. La
palabra “trinidad” no se encuentra en la Biblia, pero la verdad es
encontrada en los siguientes pasajes: (1) Bautismo de Jesús, Mateo
3:16-17. (2) La gran comisión, Mateo 28:19. (3) La bendición de II
Corintios 13:14. El Padre es llamado Dios en Romanos 1:7. El Hijo es
llamado Dios en Hebreos 1:8. El Espíritu Santo es llamado Dios en
Hechos 5:3-4.
III. LOS ATRIBUTOS DE DIOS
Es difícil definir a Dios. Una de las mejores maneras es describir
algunas de sus cualidades y características. Cuando nosotros tratamos de
describir una persona a alguien que nunca antes la ha visto, hacemos
referencias a su cabello, ojos, estatura y otras características. Así es
también como la Biblia nos habla de Dios. Esas características son
conocidas como Sus atributos.
A. Dios es omnipresente. Esto significa que Dios está presente en todo
lugar al mismo tiempo (Jeremías 23:24).
B. Dios es omnisciente. En otras palabras, Él conoce todas las cosas. Él
conoce cada pensamiento y hecho de los hombres (Proverbios 15:3). Él
conoce todo lo que acontece en la naturaleza, incluyendo aún la muerte de
un pajarito (Mateo 10:29). Pese a que el universo es ilimitado y
gloriosamente magnífico, Él conoce la eterna historia de cada grano de
arena.
C. Dios es omnipotente. Él tiene todo el poder. Él creó el universo y
ahora lo controla por su poder. No hay nada que Él no pueda hacer (Mateo
19:26).
D. Dios es eterno. Él nunca tuvo un principio y nunca cesará de ser.
Cuando Moisés preguntó: “¿Quién debo decir que me ha enviado?” Dios
contestó: “YO SOY EL QUE SOY.” Él no replicó que era o será. Él es el
eterno “YO SOY.” Éxodo 3:13-14.
E. Dios es inmutable. “Porque Yo Jehová no cambio.” Malaquías 3:6.
F. Dios es santo. Él es absolutamente puro y sin pecado. Él odia el pecado
y ama lo bueno (Proverbios 15:9-26). Él debe separarse a sí mismo de los
pecadores y debe juzgar el pecado (Isaías 59:1-2).
G. Dios es justo. Todo lo que hace es recto y justo. Él cumple todas sus
promesas (Salmos 119:137).
H. Dios es amor. Pese a que Dios odia el pecado, Él ama a los pecadores
(Juan 3:16).
Nota: Hablándole a Dios en oración, usamos palabras de respeto para
mostrar reverencia a Dios. No es propio dirigirse a Él en la misma manera
que conversamos con los que nos rodean. Si entramos a la oficina de un
presidente o un rey, ¿cómo deberíamos dirigirnos a él? Recordemos
entonces que estamos entrando en la presencia del Rey de Reyes cada vez
que oramos.